miércoles, 9 de marzo de 2016

FOTO DE UN BANQUETE MEDIEVAL

Hola a todos.
Este blog no puede dejar escapar la oportunidad de colgar esta foto.
Hagamos un homenaje a la Edad Media con esta foto.



Pertenece a un banquete medieval. Los nobles comían hasta hartarse mientras los trovadores deleitaban los banquetes con sus canciones y sus historias.

Es un poco contradictorio. Hay que recordar que la situación en la que se encontraba el pueblo llano era de miseria. Apenas tenían para comer. Se moría de hambre.
Las desigualdades sociales vienen desde hace mucho, mucho tiempo.

lunes, 7 de marzo de 2016

UN CABALLERO MEDIEVAL

Hola a todos.
La entrada de hoy guarda relación con la Edad Media.
¿Qué es lo primero que se nos viene a la mente cuando evocamos la Edad Media? Bueno, eso depende.
Sin embargo, todos hemos pensado alguna vez en caballeros medievales. ¿Y cómo nos imaginamos a dichos caballeros?
Casi siempre, nos los imaginamos con el cuerpo cubierto por una armadura. Tiene que ser una brillante armadura. Una armadura que les proteja de los ataques del enemigo.
Una armadura que aparezca luminosa por la luz del Sol al posarse sobre ella. Suena ridículo.
Pero siempre es así. Incluso, en los cuentos infantiles, el caballero aparece de esta guisa para salvar a la dama en apuros. Es una tontería.
Sin embargo, las armaduras servían para proteger los cuerpos de los caballeros. No siempre cumplían su función.
Muchos caballeros morían en combate. Ni las armaduras más fuertes podían protegerles de las heridas infringidas por una lanza o por una espada. No siempre pasaba eso.
Me gustaría dejaros esta imagen que he encontrado mientras navegaba por Internet.

domingo, 6 de marzo de 2016

CAMINO DEL NORTE

Hola a todos.
Éste es el primer relato que cuelgo en este blog.
En realidad, se trata de un relato que tengo colgado en mi blog "El blog de una chica del siglo XIX", que tengo en mi otra cuenta.
Es una historia que transcurre en la Prehistoria (valga la redundancia) y tiene como protagonista a un grupo de austraolipitecos.
Se centra en una hembra de australopiteco. Es una hembra con las ideas muy claras.
Deseo de corazón que os guste.
Se titula Camino del Norte. 


LLANURA AFRICANA, HACE 3.900.000 DE AÑOS

            La comida seguía escaseando. La sabana estaba desapareciendo. El agua estaba también desapareciendo. El viaje interminable seguía su curso. Pero no sabían adónde ir.
            Tenían que seguir caminando.
            Casualidades de la vida, el viaje proseguía en dirección al Norte.
            Quizás ellos podían averiguar qué había allí.
            Quizás, su futuro estaba allí. No podían quedarse en la llanura por más tiempo. Acabarían muriendo.
            Debían de sobrevivir. Debían de pensar en su futuro. Debían de buscar comida. Debían de buscar agua. Ellos así lo sentían. Debían de pensar en sobrevivir.
            Sólo podían esperar una cosa de allí. Comida. Mejor dicho, dos cosas. Comida y agua.
            Los miembros del clan estaban cambiando.
            Iban adaptándose a los cambios que se estaban produciendo en el ambiente. Caminaban cada vez más erguidos. Casi sin darse cuenta estaban evolucionando. Se parecían cada vez menos a los primates. Empezaban a parecerse más a los actuales homo sapiens.
            A nosotros.
            Pero la evolución es un proceso lento. De momento, tenían que seguir viajando cada vez más hacia el Norte. Sin detenerse apenas. Buscar alimento y agua era su prioridad. Si se quedaban, morirían de hambre y de sed.
            Tenían que abandonar la tierra que les había visto nacer muchas generaciones antes.
            Pasaron millones de años.
            Los homínidos habitaron los bosques y las montañas. Al mismo tiempo, su aspecto fue variando. Iban evolucionando para adaptarse mejor al medio cambiante en el que vivían.
            Primero, apareció el australopiteco. Llegó a convivir con el Homo habilis.
            Pero los australopitecos sólo llegaron a vivir en África. No se atrevieron a iniciar el viaje hacia Europa y Asia.
            El australopiteco vio cómo el hábitat cambiaba. Los ríos eran cada vez más secos. Los árboles morían. Los animales también morían. Vieron cómo bosques antaño frondosos se convertían poco a poco en desiertos. 
            Los australopitecos eran bípedos. Se habían acostumbrado a caminar sobre sus dos piernas. Todavía hacían vida en los árboles. Pero pasaban la mayor parte del tiempo en el suelo. No sabían tallar la piedra. Se defendían a pedradas de un posible ataque. O salían corriendo. Eran seres que se parecían mucho a los monos.
            Como los tumai y los orrorin, satisfacían únicamente sus necesidades más básicas. Comer…Desahogarse con una hembra…
            Los australopitecos eran carroñeros. Comían la carne de los animales muertos. Se enfrentaban con las hienas y con los buitres por los restos de un león muerto en estado de descomposición. Sabían nadar.
            El australopiteco se dividía en dos grupos.
            El robusto pesaba de 45 a 50 kilos.
            El grácil pesaba la mitad.
            Vivía en la sabana.
            Aprendió a cruzar los ríos a nado. Convivía con la muerte con total naturalidad. Tardaba poco tiempo en olvidar los sucesos acontecidos. Como la muerte de un miembro del grupo. Vivía el día a día. Y lo hacía con mucha intensidad.
            Los australopitecos aparecieron hace 4.000.000 millones de años.
            El Australopiteco vivía en las zonas tropicales de África. Se alimentaba de hojas y de frutos. Su cerebro era similar al de los grandes simios actuales.
            Su vida era una constante huida de los depredadores. Las piedras eran su arma de defensa. Correr era su única válvula de escape posible. Tenían que viajar lo más lejos posible en busca de comida.
            Se dice que un espécimen de australopiteco fue el primero, antes que el Homo habilis, en fabricar herramientas.
            Debieron de probar la carne. Posiblemente, comieron carne de antílope. No encontraban ni hojas ni frutos ni árboles porque habían desaparecido. Y descubrieron que la carne les alimentaba.
            Lascas…Cantos tallados…Eran algunas de las herramientas que fabricaban toscamente los australopitecos. Usaban rudimentariamente aquellas herramientas para cortar la carne.
            En época de escasez, se alimentaban de otras cosas. Semillas…Frutos…Otras hojas más blandas…
            Pasaban mucho tiempo en el suelo. Sólo subían a los árboles para dormir. Y para ponerse a salvo de las bestias que habitaban en la selva. Pero la selva parecía estar desapareciendo.
            No eran conscientes de algunos detalles. Como que la selva y la sabana estaban desapareciendo. Y que él mismo estaba condenado a desaparecer con ella.
            Desaparecer…Evolucionar…
            Y evolucionaron. Fue un proceso lento. Como la desertización.

            Se oyó un grito en toda la llanura y el grupo de australopitecos salieron corriendo de allí. Habían encontrado el cuerpo sin vida de uno de ellos. Un leopardo lo había matado instantes antes.
            Los buitres no tardaron en congregarse alrededor de lo que quedaba del australopiteco. Los demás salieron corriendo. Muchos de ellos morían de aquella forma.

            Todo esto desaparecerá.
            La hembra de australopiteco despertó. Aquel pensamiento la asustó. Dormía en el suelo. Al aire libre. En la distancia, creía oír unos sonidos que la asustaban. Pero había crecido escuchándolos. El rugido de un león…Los graznidos de los buitres…El siseo de las serpientes…La risa histérica de las hienas…
            Su compañero se acercó a ella. Pretendía copular. La hembra se puso de rodillas. Se dejó hacer. Pero estaba pensativa. La sabana estaba desapareciendo. Antes, había más plantas. Más animales…¿Qué era lo que veía ahora? Nada. Todo estaba desapareciendo.
            El macho se apartó de ella apenas se hubo desahogado. La hembra se sentó en el suelo y miró el paisaje que la rodeaba. ¿Cuándo fue la última vez que comió algo?, se preguntó. ¿El día antes? Aquella mañana no había comido nada. Intentó hacer memoria. ¿Cuándo había comido? No lo recordaba. No…Hacía más…Tenía sed. Pero no había una charca a la vista. ¿Cuándo fue la última vez que bebió agua? Tampoco lo recordaba.
            Se estremeció de frío.
            Algo no iba bien, pensó.
            Su estómago rugió. Tenía mucha hambre. Buscó hormigas que llevarse a la boca por el suelo sin ningún éxito.
            La hembra se frotó los brazos en un intento por entrar en calor porque temblaba de frío. ¿Cómo podía desaparecer la sabana? Era imposible. La sabana lo era todo para ella. Su hogar…No…Eso no iba a pasar. Era imposible.
               Un día, mientras estaban descansando, uno de los australopitecos más jóvenes vio como una pareja estaba charlando de manera animada. En un momento dado, el joven australopiteco se inclinó hacia su compañera y le lamió la mejilla. El gesto pareció animar mucho a la hembra.
            Se empezaban a forjar lazos. Lazos que no tenían nombre. Pero que parecían salir del corazón.
            Al cabo de un rato, la joven australopiteco decidida a ir al Norte se reunió con él y se sentó a la sombra del árbol donde él estaba desde hacia un largo rato.
            Empezaron a hablar. Ella tenía las ideas muy claras.
            Más allá de aquel lugar había algo más. Si se quedaban allí, todo acabaría para ellos. Estaba decidido. Era el momento de emprender el viaje. Irían al Norte. No sabía lo que les aguardaba. Pero era mucho mejor que quedarse allí. Y esperar. ¿Qué iban a esperar? La muerte…La nada…La desolación…
-Si nos quedamos aquí, moriremos.
-Podríamos morir si seguimos con este viaje.
-No me da miedo morir. Lo prefiero a quedarme aquí. No hay nada. Los ríos se están secando.
-El agua de lluvia hará que vuelvan a llenarse. Tiene que llover antes o después.
-No lloverá. La lluvia se ha ido.
-Estás cansada y hablas así por eso.
-Es la verdad.
-No sé qué pensar.          
            Pero ella estaba allí. Eso era lo único real para el joven australopiteco. La presencia de aquella hembra llena de determinación…
-Eres muy valiente.
-No soy valiente. Estoy aterrada.
-No lo parece.
-Soy buena disimulando. Pero tengo mucho miedo.
            En un momento dado, el joven australopiteco se inclinó y lamió la mejilla de la joven hembra. Era un gesto de cariño. Pero también era un gesto que indicaba deseo. La joven hembra lo entendió. El deseo calmaba los nervios. Se colocó en posición. Accedió a copular con él. Lo último que quería hacer era seguir pensando en el viaje. En el Norte…En lo que podían encontrar si se dirigían allí.
            Ríos repletos de agua…Carroña por todas partes…Árboles verdes y sanos…Insectos…
            La copula apenas duró. La joven hembra se recostó de una manera que al macho australopiteco le pareció muy sensual contra el tronco del árbol y ella le miró durante largo rato con los ojos entornados.
-El Norte…
-Después de eso, no hay nada.
-Te equivocas.
-¿A qué te refieres?
-Debe de haber algo. Lo intuyo. Estamos haciendo lo correcto.
-Abandonar este lugar.
-Hemos nacido aquí.
-No nacimos aquí.
-Hemos pasado toda nuestra vida viajando. Me pregunto si sirve de algo viajar tanto.
-Hemos de buscar comida. Un refugio…La comida se acaba.
-¿Crees que todo irá bien?
-Todo irá bien.
            La hembra australopiteco suspiró. Quería pensar en que todo iría bien. Tenía muchas dudas.
            Alzó la vista en dirección al Norte. Muy pronto…Estaría allí.
            Los dos se sintieron más unidos que nunca.
            Por lo menos, no estarían solos. Podían afrontar juntos cualquier problema. ¿Cualquier problema? No sabía qué podía haber en ese lugar. Animales salvajes…Ríos secos…Lo mismo que había allí.
            No importaba. Valía la pena intentar emprender aquel viaje. Quedarse allí y sufrir. O viajar y descubrir el mundo.  



FIN

sábado, 5 de marzo de 2016

UNOS POCOS APUNTES DE LA SIERRA DE ATAPUERCA

Hola a todos.
La entrada de hoy es bastante breve. No tiene nada que ver con la Edad Media. En realidad, tiene mucho que ver con la Prehistoria.
La Sierra de Atapuerca ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. Se encuentra en la zona norte de la localidad cántabra de Ibeas de Jarros. Es un pequeño conjunto montañoso.
Consta de una pequeña colina formada por calizas, arenas y areniscas de origen marino. Se empezó a formar en el Cretácico Superior. Durante la era Cuaternaria, se formaron las terrazas aluviales que aportó el río Arlanzón. Alrededor de la sierra, existen materiales más modernos, que fueron aportados durante el periodo terciario.
Todos hemos oído hablar del yacimiento prehistórico de Atapuerca.
Sin embargo, he optado por centrarme en algunos aspectos de su formación y de su origen.
Es un lugar muy interesante que vale la pena descubrir.

viernes, 4 de marzo de 2016

UN VÍDEO MUSICAL

Hola a todos.
Me gusta que haya en todos mis blogs temas variados. No quiero ceñirme a un sólo tema
Aunque vayan a aparecer aquí todos mis relatos que transcurren en la Edad Media, me gustaría hacer más cosas.
De momento, aquí os traigo un vídeo musical.
Pertenece a la banda sonora de la película Super Agente 86, la adaptación que se hizo al cine de la mítica serie de la década de 1960.
Se trata de la canción que interpretaron a dúo Madonna y Justin Timberlake, 4 minutes. 
Es un tema muy pegadizo y Justin y Madonna demuestran tener muy buena química en el videoclip. Además, que Madonna es, sin duda, una gran bailarina y cantante, quizás, de las mejores. Nunca cambiará y nos alegramos por ello.
No he visto la película, pero la serie la vi cuando era pequeña, que la emitían en La 2 y es una serie desternillante. Me encantaba.
Y la canción es muy buena.
Os invito a que bailéis con ella.



jueves, 3 de marzo de 2016

UNA LÍNEA

Hola a todos.
Como iréis viendo, este blog se va a ir llenando de vida poco a poco.
Para empezar, aquí os traigo el fragmento de una historia que tengo a medias.
En realidad, sólo es una línea, como bien indica el título de la entrada.
Poco a poco, me gustaría ir subiendo aquí entradas relacionadas con la época medieval.
Espero que os guste esta entrada, aunque sólo sea una línea.

Hermann besó las manos de Greta.

miércoles, 2 de marzo de 2016

UN PECULIAR BESAMANOS

Hola a todos.
La entrada de hoy tiene que ver mucho con el medievo.
Sin embargo, la foto que os traigo es más actual.
En realidad, el besamanos no tiene su origen en la Edad Media. Sin embargo, fue durante este periodo cuando se extendió su uso.
El besamanos consistía (y consiste, porque todavía sigue usándose) en besar la mano del Rey y de la Familia Real los funcionarios y miembros de la Corte.
También se suele usar, aunque no mucho, para saludar a las mujeres casadas.
El Rey persa Ciro II El Grande fue el que introdujo la costumbre del besamanos.
No tardó mucho tiempo en extenderse por el Imperio Persa llegando hasta la Roma Imperial.
La foto del besamanos que acompaña esta pequeña entrada la he encontrado mientras navegaba por Internet y aparecen los respectivos cónyuges de la que fue la pareja neocon por excelencia de la década de 1980.
El empresario Denis Thatcher, marido de la que fue la Primera Ministra inglesa Margaret Thatcher, besa la mano de Nancy Reagan, mujer del que fue Presidente de los Estados Unidos (y un actor del que se dice que era mediocre) Ronald Reagan.
Curioso, ¿no?